Marty Mauser (Timothée Chalamet) sueña en grande. Cree que puede ser el mejor jugador profesional de ping-pong del mundo, pero por el momento se encuentra atrapado vendiendo zapatos y viviendo con su madre. Como jugador profesional es un rival egocéntrico, pero bastante bueno. Como hijo, amigo y empleado suele ser solo lo primero, y pronto su ego estará por aplastarlo de una manera que nunca creyó posible.
Quizá creas que esta es una historia real, pero en realidad no lo es. Su director Josh Safdie junto con el guionista Ronald Bronstein concibieron la historia de Marty Supremo basada en la obra de Marty Reisman, jugador profesional de ping-pong en los años 1940-1950.
Debo advertirte que probablemente termines odiando a Marty antes de poder amarlo, pero te prometo que ambas cosas pueden suceder a la vez por el simple hecho de que Marty es como cualquiera de nosotros: un joven con corazón que sueña con ser alguien grande. Lamentablemente, sus sueños terminan por nublar su realidad, dañándose a sí mismo y a los demás consigo.
Hemos visto a Timothée Chalamet encarnar papeles completamente distintos entre sí durante la última década, pero créeme que jamás lo habías visto en un papel como el de Marty Mauser, siendo a mí parecer el que lo ha llevado a exprimir sus propios límites, y sorprendentemente, también el de nosotros como audiencia.
Marty, es un buen vendedor. De hecho, es bastante bueno en ello, pero solo lo hace porque tiene el objetivo de ser jugador profesional de ping-pong. Él vive en la gran ciudad, con todos los problemas que conlleva vivir en ella. Peor aún, la gente suele burlarse de él. En realidad, ni siquiera consideran el ping-pong como un deporte real. Su madre (Fran Drescher) no apoya sus sueños y los pocos que lo hacen como Rachel (Odessa A'zion), su amiga de la infancia con quien tiene un romance a espaldas de su esposo o su amigo Dion (Luke Manley), quien suele ser su benefactor, no terminan recibiendo lo mismo de él.
La vida de Marty da un giro cuando comienza a sentirse una estrella es ascenso, pero al conocer a Kay Stone (Gwyneth Paltrow), una reconocida actriz de cine, intentará probarse a sí mismo qué tan lejos puede llegar. Jamás esperaría que Milton Rockwell (Kevin O'Leary), esposo de Kay, supondría una esperanza y una piedra en el zapato en su ascenso a la cima.
Hasta ahora me parece increíble la cantidad de nombres que he escrito anteriormente, pero lo verdaderamente grandioso es lo que Josh Safdie logra hacer con todos ellos. Su director logra exprimir a cada uno de ellos en sus respectivos papeles, ofreciéndonos una historia fascinante de inicio a fin. Por si esto fuera poco, en este punto de la historia aún no menciono a Abel Ferrara, Ted Williams y Tyler, the Creator, quienes brillan en sus respectivos papeles secundarios (los cuales dejaré que descubras por ti mismo).
La cinta aborda el ascenso y la caída que puede tener una persona al tropezar con su propio egoísmo. Nos habla sobre la lealtad y el amor, la traición y la devoción. Pero sobretodo, sobre el motor que nos hace ser lo que somos. ¿De verdad el fin justifica los medios?
Esta es una obra donde la fotografía otorga un retrato tanto bello como perturbador, pues no solo cuestiona a Marty, también al espectador sobre qué tan lejos llegarías por alcanzar tus sueños.
Estoy seguro de que muchos disfrutarán esta cinta, pues de manera personal la encontré como una experiencia que no vivía desde hace mucho en el cine. Tanto los amantes del género como aquellos ajenos a él la amarán, sobretodo aquellos creo encontraron en obras como Gambito de Dama un efecto íntimo y personal.
Marty Supremo escala muy rápido y culmina con un final encantador. Se siente como una película hecha desde la pasión del director no solo por contar una buena historia, sino por los juegos de mesa. Todo su elenco logra plasmar en pantalla una gran historia digna de verse en las salas de cine. Es una cinta con corazón, y eso la hace grande.
¡Ya puedes ver Marty Supremo en cines! Agradecemos a Diamond Films por invitarnos a la función de prensa para la realización de esta reseña.






