El pasado día 14 de septiembre tuvimos la oportunidad de asistir a la función de prensa de Mary y Max una película del 2009 que en ese entonces no tuvo un lanzamiento a nivel internacional y solo se pudo ver en Australia, pero que gracias a la distribuidora “Cine Caníbal”, podremos disfrutar a partir del 24 de septiembre en cines de Latinoamérica por primera vez después de 17 años.
¿Qué harían si un día sin quererlo ni preverlo, recibieran una carta de alguien pidiendo ser amigos a pesar de no conocerse de nada? De esta manera es como comienza “Mary y Max”, una película del director Adam Elliot que nos cuenta la historia sobre una niña solitaria de Australia y su primer amigo. A pesar de la diferencia de edad, forma de vida y la distancia, construyen una amistad extraordinaria a través de las cartas y terminan por enseñarnos que incluso cuando la vida parezca difícil y todo nos salga mal, podríamos encontrar a alguien tan raro como nosotros con quien compartir y ayudarnos.
¿De qué trata la película?
Mary y Max es una película australiana de animación en técnica stop motion que nos cuenta la historia de Mary, una niña tímida e inteligente, pero sin ningún amigo, y Max, un hombre obeso y cuarentón demasiados problemas para contarlos. La trama se centra en el intercambio por correspondencia entre los 2 y el cómo se van conociendo y ayudándose en los problemas y tragedias de sus vidas. La cinta utiliza elementos de comedia y humor para adultos que la convierten en una película de tipo tragicomedia no apta para niños pero que los adultos podrán disfrutar y empatizar con sus personajes.
La historia está inspirada parcialmente en una experiencia real del propio director, quien durante años mantuvo correspondencia con un amigo extranjero. Esa base autobiográfica aporta autenticidad al relato y convierte cada carta entre Mary y Max en un testimonio de esperanza frente al aislamiento.
La protagonista es Mary Daisy Dinkle, una niña de ocho años que vive en los suburbios de Melbourne, Australia. Su vida está marcada por la negligencia familiar: su madre sufre alcoholismo, su padre permanece emocionalmente ausente y en la escuela es víctima constante de burlas debido a una marca de nacimiento en su rostro. Mary crece creyendo que existe algo malo en ella, una idea que condiciona profundamente su autoestima y su manera de relacionarse con el mundo.
En contraste esta Max Jerry Horowitz, un hombre de cuarenta y cuatro años que vive solo en Nueva York. Max tiene obesidad, ansiedad severa y presenta síndrome de Asperger, condición que dificulta su comprensión de las normas sociales y de las emociones ajenas. Sin embargo, la película evita convertirlo en un estereotipo; en lugar de ello, lo muestra como una persona inteligente, honesta y extraordinariamente vulnerable, cuya mayor dificultad consiste en entender un mundo diseñado para personas diferentes a él.
El encuentro entre ambos ocurre de manera completamente accidental. Mary toma al azar una dirección de una guía telefónica estadounidense y envía una carta preguntando cuestiones tan inocentes como de dónde vienen los bebés. Lo que comienza como una curiosidad infantil termina convirtiéndose en una amistad que se prolonga durante casi veinte años. Las cartas funcionan como el hilo narrativo principal y permiten observar la evolución emocional de ambos personajes mientras el tiempo transforma sus vidas.
Mi Opinión
Durante la función tuvimos la oportunidad de ver la película doblada al español latino, contando con las voces de Arturo Mercado como el narrador, Regina Blandón y Gabriela Gómez como Mary, y Javier Ibarreche como Max siendo un elenco interesante y que en lo personal me agrado bastante, siendo Arturo Mercado mi favorito del cast.
Ahora, yendo con la película como tal, Mary y Max es una película que me tomo desprevenido. Su mayor virtud consiste en hablar de temas difíciles sin recurrir al sentimentalismo exagerado. La historia es una historia serie de tragedias constante que no se toman del todo en serio, sin embargo, aun con todo irrespeto la serie logro hacerme empatizar con los problemas de ambos protagonistas, pues aún con toda la comedia las consecuencias de todo que ocurre perduran hasta el final de la cinta, pero sobre todo eso considero especialmente valioso el mensaje sobre la amistad. La película demuestra que un vínculo auténtico puede construirse mediante la honestidad, la escucha y el interés genuino por otra persona. Mary y Max nunca comparten el mismo espacio, pero aun así llegan a conocerse mejor que muchas personas que conviven diariamente.
También me parece importante la manera respetuosa en que aborda la salud mental. En lugar de presentar a Max como un personaje extraño o digno de lástima, la película lo muestra como alguien con talentos, dificultades y una enorme capacidad para querer a los demás. Esto contribuye a generar empatía hacia las personas neurodivergentes y a combatir prejuicios.
Mary y Max fue una experiencia agradable llena de giros de trama y con una conclusión que de verdad me llegó al corazón, en definitiva, recomiendo ir a ver esta película pues su historia nos recuerda que todos necesitamos ser aceptados tal como somos y que, en ocasiones, una sola persona puede cambiar nuestra vida con la simple decisión de responder una carta.
Disfruta de Mary y Max a partir del día 24 de septiembre en cines de Latinoamérica.
Nuevamente agradecemos a Cine Canibal por la invitación a la función de prensa de la cinta para la realización de esta reseña.




